Hay historias que arrancan con una puerta que no se abre, un teléfono que nadie atiende y esa sensación espantosa de que algo no anda bien. Berazategui quedó atravesado por una muerte que empezó rodeada de interrogantes y terminó convertida en una investigación por homicidio: Victoria Ramírez fue encontrada sin vida dentro de su casa y la Justicia ya tiene a un joven de 24 años detenido.
Todo comenzó cuando se produjo el hallazgo de Victoria dentro de su vivienda. En las primeras horas, el expediente se manejó como una averiguación de causales de muerte. Dicho en criollo: todavía nadie estaba en condiciones de asegurar qué había pasado ahí adentro. Pero con el avance de las primeras actuaciones, la historia empezó a tomar otro color. Y bastante más oscuro.
La investigación dio un giro importante cuando la causa fue recaratulada como homicidio. A partir de allí, la lupa de los investigadores se posó sobre un joven de 24 años que terminó detenido y quedó a disposición de la Justicia. Por ahora, y esto es fundamental remarcarlo, se trata de una investigación en curso y será la Justicia la que determine responsabilidades.
En el barrio, mientras tanto, queda esa película que conocemos demasiado. Patrulleros, vecinos mirando desde la vereda, teléfonos que empiezan a sonar y una pregunta que pasa de casa en casa: “¿Qué pasó?” Porque una cosa es leer un policial desde lejos y otra muy distinta cuando ocurre detrás de una persiana que uno vio mil veces al pasar.
Ahora serán claves las pericias, la autopsia, los testimonios y todos los elementos recolectados en la vivienda para reconstruir las últimas horas de Victoria y determinar cómo murió. En estos casos no alcanza con la versión que corre por WhatsApp ni con el vecino que “escuchó decir”. Como decía Juan Carlos Calabró, “¿qué hacemo’, qué hacemo’?”. Acá, justamente, hay que hacer lo contrario al conventillo: esperar la prueba.
Porque detrás del título policial hay una mujer muerta. Victoria Ramírez tenía una vida, vínculos, gente que hoy quiere saber qué ocurrió. Y mientras la Justicia intenta ordenar las piezas de este rompecabezas, Berazategui quedó esperando una respuesta que, por ahora, nadie puede dar completa.
Una muerte, un detenido y demasiadas preguntas. Y cuando una casa se convierte en escena de una investigación criminal, aquello de que “las paredes hablan” deja de ser una frase hecha. Ahora falta saber qué tienen para contar.
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