
Las transferencias nacionales no automáticas destinadas a las provincias sufrieron en agosto una caída real interanual del 66,4%.
La reducción forma parte del ajuste fiscal impulsado por la Nación, pero vuelve a tensar la relación con los gobernadores, obligados a sostener obras y servicios con una caja cada vez más flaquita.
La discusión no es solamente contable: detrás de cada transferencia aparecen rutas, hospitales, escuelas y compromisos salariales. Cuando la sábana es corta, siempre queda algún distrito con las patas al aire.
Los mandatarios provinciales negocian apoyo legislativo mientras revisan la cuenta bancaria. En la política argentina nadie da puntada sin hilo, y mucho menos si el hilo viene etiquetado como ATN.
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