Hay frases que te desarman más que una pelea. No hace falta un portazo, una escena de celos ni un mensaje clavando el visto. Alcanzan apenas siete palabras para que el mundo se venga abajo: «Te quiero, pero no estoy enamorado de vos.»
¡Ay, mamita! Ahí es cuando el corazón hace un ruido seco. Uno se queda mirando a la otra persona pensando: «¿Cómo que me querés, pero no me amás? ¿Y entonces todo lo que vivimos qué fue?»
Es una de esas frases que quedaron grabadas en el inconsciente colectivo argentino, como el famoso «no sos vos, soy yo», que tantas veces escuchamos en películas, novelas y hasta en la vida real.
¿Qué quiere decir realmente?
Aunque suene contradictorio, desde la psicología tiene una explicación bastante clara. Una persona puede seguir sintiendo cariño, afecto, respeto e incluso admiración por alguien… pero haber perdido ese componente que convierte ese cariño en amor de pareja.
Es decir, todavía existe el «te quiero», pero desapareció ese cosquilleo, las ganas de proyectar un futuro juntos, la ilusión de elegir al otro todos los días.
Como decía la recordada canción de Sandro, «porque yo te amo…». Bueno… cuando alguien aclara que ya no está enamorado, justamente está diciendo que eso ya no le pasa.
Cuando el amor empieza a apagarse
Ninguna relación se rompe de un día para el otro. Generalmente es un proceso silencioso.
Puede pasar porque uno dejó de ponerle ganas a la pareja, porque el desgaste cotidiano hizo lo suyo, porque hubo heridas que nunca cicatrizaron o simplemente porque los sentimientos fueron cambiando con el tiempo.
Y sí… también existe esa posibilidad que nadie quiere nombrar: que aparezca una tercera persona. Aunque, como suele decirse, nadie entra donde la puerta está completamente cerrada.
¿Y si en realidad tiene miedo de enamorarse?
También ocurre.
Sobre todo cuando la relación todavía no está formalizada. Hay personas que sienten muchísimo, pero les cuesta ponerle nombre a lo que viven por miedo al compromiso, a sufrir otra vez o a repetir viejas historias.
En esos casos, los hechos hablan mucho más que las palabras.
Porque una cosa es alguien confundido… y otra muy distinta es alguien que simplemente ya no quiere seguir.
¿Conviene esperar o dar un paso al costado?
La pregunta del millón.
Si la otra persona pidió un tiempo sincero para ordenar sus sentimientos y sigue demostrando interés, quizás valga la pena darle un pequeño margen.
Pero si se alejó, desapareció, no hace nada por recuperar la relación o ya está mirando para otro lado… quedarse esperando puede convertirse en una forma de seguir sufriendo.
Como decía la inolvidable Mirtha Legrand: «Como te ven, te tratan; si te ven mal, te maltratan.» En el amor también hay una enseñanza parecida: quien realmente quiere estar con vos, encuentra la manera. Quien no, encuentra excusas.
El veredicto del Archivólogo
Hay despedidas que llegan con gritos… y otras que llegan envueltas en palabras dulces. Y muchas veces son esas las que más duelen.
Porque escuchar «te quiero, pero no estoy enamorado» deja una pequeña esperanza que puede ser muy peligrosa. Uno se aferra al «te quiero» y se olvida de que la parte más importante de la frase vino después.
Como decía el gran Cacho Castaña, «si te agarran las ganas de quererme…». El amor no se mendiga, no se fuerza ni se negocia.
A veces, el acto de amor más grande no es insistir… sino animarse a cerrar la puerta, respirar hondo y seguir caminando. Porque, aunque hoy parezca imposible, siempre llega alguien que no necesita aclarar cuánto siente: simplemente lo demuestra. ❤️
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