
Oriana Junco pasó de estar durmiendo tranquilamente en su departamento a encontrarse, en cuestión de minutos, en medio de una escena de sirenas, humo, bomberos golpeando puertas y vecinos evacuados sobre la avenida Pueyrredón.
El incendio se desató durante la noche del jueves 20 de agosto en un edificio ubicado sobre esa avenida porteña. Según los primeros relatos difundidos por distintos medios, el fuego se originó en un departamento del piso 12, mientras que Oriana vive en el segundo piso. El operativo movilizó a Bomberos de la Ciudad, personal del SAME y fuerzas de seguridad, que interrumpieron el tránsito mientras se realizaba la evacuación.
La propia Oriana reconstruyó las primeras imágenes de una noche que comenzó con desconcierto. Estaba durmiendo cuando empezó a escuchar golpes y un movimiento inusual dentro del edificio. Su primera reacción fue pensar que podía estar ocurriendo un robo.
Tan convencida estaba de esa posibilidad que llegó a colocar una mesa contra la puerta de su departamento para protegerse.
Poco después entendió que la amenaza venía de otro lado.
“Se estaba incendiando el edificio”, relató en un audio enviado a Ángel de Brito y difundido en LAM. Mientras los bomberos avanzaban piso por piso, fueron cortados el suministro eléctrico y el gas del inmueble. Oriana contó que el impacto de la situación fue tal que estuvo a punto de desmayarse.
Hasta que finalmente llegaron a su puerta.
Los bomberos ordenaron la evacuación y Junco tuvo que abandonar rápidamente el departamento prácticamente con la ropa con la que estaba durmiendo. Con su particular manera de contar hasta los momentos más insólitos, explicó que terminó en la calle usando apenas su camisón.
Detrás de esa anécdota, sin embargo, hubo una situación de enorme gravedad. Oriana aseguró que el episodio habría dejado víctimas fatales en el sector donde se originaron las llamas. Algunos medios reprodujeron esa información durante las últimas horas, aunque los primeros reportes periodísticos no ofrecieron todavía un parte oficial detallado sobre cantidad e identidad de las víctimas.
El incendio volvió además a poner sobre la mesa una preocupación que Oriana ya había manifestado respecto del edificio. Según contó, anteriormente había planteado problemas relacionados con humedad y dificultades en instalaciones eléctricas de la propiedad que alquila. Por el momento, no hay información oficial que permita vincular esos reclamos con el origen del fuego.
La historia tuvo inmediatamente repercusión televisiva. Las imágenes del operativo llegaron a LAM, el programa de Ángel de Brito por América, justamente uno de esos lugares donde Oriana se convirtió durante años en personaje habitual de la fauna mediática argentina.
Pero esta vez no había pelea de panel, móvil escandaloso ni frase inventada para levantar rating.
Había humo.
Había bomberos.
Y había gente dejando sus departamentos sin saber exactamente qué estaba ocurriendo varios pisos más arriba.
Oriana Junco pertenece a una especie televisiva muy argentina que alguna vez parecía indestructible: el personaje mediático.
De aquella televisión de los 90 y los 2000 donde uno podía pasar de un desfile de Roberto Giordano a un móvil de Intrusos, de una tapa de revista a discutir sentado en un living de televisión.
La conocimos provocadora, escandalosa, divertida, incómoda. Siempre dispuesta a transformar una cámara encendida en espectáculo.
Pero hay momentos donde la televisión se termina.
Cuando un bombero golpea tu puerta en mitad de la noche y te grita que tenés que salir, no hay personaje, rating ni móvil que alcance.
Queda simplemente una persona corriendo hacia la calle.
Y quizá ahí aparece una de esas imágenes que el archivo guarda por razones completamente distintas a las habituales: la noche en que Oriana Junco no salió a buscar una cámara. La cámara la encontró a ella después del susto.
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