Hay noticias que caen como baldazo de agua fría un lunes gris, aunque sea martes o jueves. De esas que te frenan el scroll y te hacen decir bajito: “uh, qué garrón…”. Con profundo dolor, hoy despedimos a Juan Carlos “El Mini” Velázquez, actor, humorista y rostro entrañable de esa televisión que todavía se animaba a bancar personajes, códigos y miradas cómplices.
“El Mini” fue de esos tipos que no necesitaban gritar para hacer reír. Le alcanzaba con aparecer, con una mueca, con ese timing tan suyo que parecía decir “quedate tranquilo, de esto salimos riéndonos”. En Bendita TV encontró su casa televisiva y, sin buscarlo, se metió en la casa de miles de argentinos. De esos que estaban ahí, firmes, todas las noches, como el sifón en la mesa o el ruido del noticiero de fondo.
En tiempos donde la tele va a los bifes y el humor muchas veces corre atrás del like, “El Mini” representaba otra cosa: oficio, constancia y ese don tan difícil de explicar que es caer bien. Como diría el Diego, “la pelota no se mancha”, y la risa genuina tampoco. Él la tenía.

La noticia de su partida sacudió al mundo del espectáculo. Colegas, amigos y seguidores inundaron las redes con mensajes cargados de afecto, recuerdos y anécdotas. Todos coinciden en lo mismo: buen compañero, profesional respetuoso y, sobre todo, buena gente. Y eso, en este ambiente, vale oro.
A ese dolor colectivo se suma también el de Cristian Iuale, Director General de Diucko Digital, amigo de Juan Carlos, quien lo despidió con palabras cargadas de emoción y silencio respetuoso.
“Hoy se fue un amigo, de esos que no abundan. El Mini tenía esa mezcla rara de tipo sencillo y enorme artista. Siempre una sonrisa, siempre una charla, siempre una mirada cómplice. Nos deja tristeza, pero también gratitud por haberlo tenido cerca”, expresó Iuale, visiblemente conmovido.
Y agregó algo que resume todo: “Hay personas que no se van del todo. Se quedan en los recuerdos, en las anécdotas, en las risas compartidas. Juan Carlos es una de esas”.
Porque al final del día —como decía el Negro Olmedo— “la risa es una cosa muy seria”, y El Mini supo honrarla hasta el último aplauso. Hoy Diucko Digital, la televisión y muchos amigos lo despiden de pie, con respeto, nostalgia y ese cariño que no se fabrica: se gana.
El velatorio se realizará mañana, jueves 5 de febrero, en Sepelio Virreyes, San Fernando, de 09:00 a 13:30 hs. La familia agradece las muestras de cariño, las oraciones y el acompañamiento.

Se fue “El Mini”, sí. Pero quedan sus momentos, sus apariciones, esas risas que todavía flotan en el aire como eco de una tele que supo ser refugio. Y como decía Tato Bores, “vermouth con papas fritas y good show”: que donde esté, Juan Carlos, nunca le falte el aplauso.
Hasta siempre.
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