Por Alejandro Gustavo Nizzero – Dirigente Político, ex candidato a Jefe de Gobierno (Frente Patriota Federal)
Hay cosas que uno, como ciudadano y dirigente, no puede dejar pasar. Y menos aún callar. La Argentina está atravesando un momento delicadísimo en lo político, en lo económico y en lo social. Y mientras la gente común pelea todos los días para poner un plato de comida en la mesa, desde los altos despachos del Congreso aparecen escándalos que manchan todavía más la credibilidad de la política.
No lo digo yo, lo dicen los hechos: José Luis Espert recibió una transferencia de 200.000 dólares desde los Estados Unidos, proveniente de un operador narco internacional, Fred Machado. La justicia norteamericana ya lo confirmó. Y, por si faltaba algo, la respuesta de Espert en televisión fue el silencio más ruidoso que se recuerde: preguntado una y otra vez, esquivó, sonrió nervioso y nunca negó con claridad.
Señores: el que calla, otorga.
Yo me pregunto, y le pregunto a la sociedad: ¿qué hace todavía Espert encabezando la lista de diputados nacionales de Milei en la provincia de Buenos Aires? ¿Qué hace un hombre señalado como “narco-diputado” representando a los mismos que vinieron a decirnos que “se acababa la casta” y que traían “la nueva política”?
Los libertarios se llenaron la boca diciendo que no eran como los anteriores, que eran “la verdadera oposición”, que venían a limpiar la política. Pero resulta que la misma Libertad Avanza hoy protege en sus filas a alguien sospechado de vínculos con el narcotráfico.
¿No era que con los narcos había “tolerancia cero”? ¿No era que venían a patear el tablero de la corrupción?
La Argentina no aguanta más farsas. La Argentina no aguanta más discursos de tribuna que después se deshacen cuando aparece un sobre con dólares frescos.
No se trata de boletas impresas, ni de internas partidarias, ni de operaciones mediáticas. Se trata de moral, de dignidad política. Un dirigente acusado de haber recibido dinero sucio de un narcotraficante no puede ser candidato a nada. Ni a concejal, mucho menos a diputado nacional.
No es un capricho. Es un principio elemental: la política no puede convivir con el narcotráfico. Cuando la política se mezcla con la droga, la democracia se pudre desde adentro.
Por eso, como dirigente político, como ex candidato a Jefe de Gobierno y como ciudadano que no está dispuesto a naturalizar estas cosas, hoy digo con todas las letras:
José Luis Espert debe renunciar inmediatamente a su candidatura a diputado nacional.
Debe hacerlo por respeto a la gente, por respeto a la democracia y por respeto a la historia de un país que ya pagó demasiado caro la corrupción.
El silencio cómplice de la Libertad Avanza lo convierte en un escándalo colectivo. Si realmente creen en la transparencia y en la república, deben actuar ya. Si no, quedará claro que no son distintos a los que vinieron antes: son lo mismo, o peor.
Los argentinos no necesitamos “narco-diputados”. Necesitamos representantes honestos, con las manos limpias y el corazón puesto en la patria, no en una cuenta en el exterior.
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