El crecimiento de la deuda de las familias con las billeteras virtuales enfrenta un nuevo problema: el 11% del total acumula más de un año de atraso, situando a esos clientes en la categoría de morosos «irrecuperables».

Un informe de la consultora EcoGo, basado en datos del Banco Central, actualizó las cifras sobre la deuda de las familias con entidades no financieras de crédito, como fintech, billeteras virtuales, cadenas de supermercados y automotrices que ofrecen líneas de financiamiento.
El análisis revela que, en marzo, la morosidad global volvió a crecer. Sin embargo, aunque los deudores «irrecuperables» aumentaron, las otras categorías con atrasos menores dejaron de crecer. Esta evolución sugiere que la irregularidad crediticia podría haber alcanzado su pico y que a partir de ahora podría comenzar a desacelerarse.
Desde una perspectiva general, se entiende que el problema de morosidad no es puntual en algunas entidades, sino sistémico. En este sentido, el presidente del Banco Central, Santiago Bausili, afirmó recientemente que la peor parte de esta crisis debería haber quedado atrás.
«Por tercer mes consecutivo, los préstamos con riesgo bajo —incumplimientos ocasionales con mora entre 31 y 90 días— no muestran crecimiento e incluso caen ligeramente», señaló a Clarín Sebastián Menescaldi, director de EcoGo.
Agregó que, dentro de la mora, los deudores clasificados en situación 3 comienzan a disminuir, y la mayoría del aumento se concentra en los morosos irrecuperables, aquellos con más de un año de atraso, que alcanzaron por primera vez un 10,8% del total en marzo. Esto equivale a 1,5 billones de pesos y representa un cuádruple aumento respecto al 2,6% registrado un año atrás.
Entre las entidades de crédito no financieras, Naranja X y Mercado Pago lideran el mercado, con participaciones del 37,7% y 14,8%, respectivamente, según EcoGo. En el caso de Mercado Pago, su porcentaje de morosos irrecuperables alcanza el 2,7%, según datos de la Central de Deudores del Banco Central.
Desde Naranja X, parte del Grupo Financiero Galicia, aseguraron que su morosidad se mantiene en niveles manejables y con una resiliencia superior al promedio del sistema, detectando una baja en la mora durante marzo.
En el ámbito fintech, explican que los casos de morosidad crítica suelen derivar en que esos clientes pierdan la posibilidad de acceder a nuevos créditos o, en casos extremos, que la deuda sea vendida a estudios jurídicos para iniciar acciones legales de cobro.
Considerando todos los segmentos, la irregularidad en las carteras de entidades no bancarias alcanzó el 27,5%, cifra que supera cuatro veces la morosidad total del sistema financiero.
“Es factible que la mora esté llegando a su pico y que pronto comience a descender, o al menos que no se observe una nueva ola de morosos”, concluyó Menescaldi.
Otro indicador que parece mejorar es la relación entre el saldo de deuda de las familias, tanto con bancos como con entidades no financieras, y su nivel salarial. En octubre pasado, el crédito al consumo representaba el 155% del ingreso total, y para marzo había descendido al 145%.
Por su parte, la consultora financiera 1816 también realizó un análisis basado en los datos de la Central de Deudores del Banco Central. Señaló que, aunque la mora con bancos tradicionales aumentó en marzo, lo hizo al menor ritmo (0,3 puntos porcentuales) de los últimos doce meses, lo que genera expectativas de que la morosidad alcance su pico en el segundo trimestre.
Esta perspectiva se apoya en la previsión de una menor inflación en los próximos meses. No obstante, advirtieron que para que la morosidad disminuya es necesario un aumento en los salarios reales que supere el efecto de una menor licuación de las cuotas de crédito.
Finalmente, 1816 explicó que una de las causas de la persistencia de tasas de interés elevadas en los préstamos está vinculada a la alta morosidad. En mayo, la tasa promedio de préstamos personales en entidades financieras fue del 68,3%, similar a los niveles de los primeros meses del año.
La consultora atribuye la estabilidad de tasas altas a dos factores: primero, que los prestamistas se protegen prestando solo a tasas elevadas debido a la morosidad; segundo, que las tasas de corto plazo se mantienen estables desde hace más de dos meses, mientras que las tasas a largo plazo siguen siendo impredecibles por la ausencia de cambios en el régimen monetario del Banco Central.
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