«Cuando el río suena, agua trae«, decía la abuela. Pero también repetía otra máxima que nunca falla: «No hay peor condena que el rumor». Y eso es exactamente lo que parece estar viviendo Sofi Martínez, una de las periodistas deportivas más queridas de los últimos años, que volvió a quedar en el centro de todas las especulaciones.
Desde que comenzó el Mundial, hay algo que llamó la atención de propios y extraños. Esa cercanía que supo tener con la Selección Argentina, especialmente durante Qatar 2022, parece haberse evaporado. Ya no se la ve caminando entre los jugadores como antes, los mano a mano son cada vez más escasos y las redes sociales empezaron a hacer lo que mejor saben hacer: fabricar teorías.
Porque si hay algo que en Argentina nos gusta más que el fútbol… es el conventillo.
Fue una de las imágenes más emotivas de Qatar 2022.
«Capitán… no importa lo que pase, para nosotros ya ganaste«.
Aquella frase que Sofi le dijo a Lionel Messi quedó grabada en el corazón de millones de argentinos. Él se emocionó. Ella también. Y el video dio la vuelta al mundo.
Desde ese momento, muchos sintieron que Sofi había logrado algo que muy pocos periodistas consiguen: generar una relación de confianza con el capitán.
Pero este año la historia parece haber cambiado.
Las cámaras registraron una escena que alimentó todavía más las versiones.
Messi se acercó a saludar a Maxi López, que estaba acompañado por Sofi Martínez. El abrazo fue para Maxi. Con Sofi no hubo saludo, ni mirada, ni un gesto de complicidad.
En televisión hasta hicieron el famoso «VAR» de la situación, repasando cuadro por cuadro la escena.
Y claro…
Las redes hicieron el resto.
En los últimos días comenzaron a circular versiones de todo tipo.
Algunas apuntan a que existiría una decisión dentro del entorno de la Selección para mantener cierta distancia con la periodista.
Otras hablan directamente de un supuesto malestar de Antonela Roccuzzo, algo que nunca fue confirmado y que, de hecho, la propia Sofi desmintió públicamente.
También aparecieron rumores sobre un supuesto romance con un integrante del mundo de la Selección, incluso mencionando un misterioso vuelo que habría sido el escenario de ese acercamiento.
¿Pruebas?
Ninguna.
Solo versiones, comentarios de pasillo y mucho «me dijeron que…».
Como suele pasar en el ambiente.
Lejos de alimentar el escándalo, la periodista eligió enfrentar el tema.
En una entrevista reconoció que habló personalmente con Antonela Roccuzzo y fue contundente.
«Una locura. Nada que ver. Hablé con ella y nos llevamos súper bien.»
Además explicó que ambas minimizaron completamente los rumores y que jamás existió un conflicto entre ellas.
Para Sofi, todo responde a una mirada profundamente machista.
Y su argumento no pasó inadvertido.
Porque lanzó una reflexión que merece ser escuchada.
«Cuando una mujer genera un vínculo profesional y de confianza con un futbolista, enseguida aparecen especulaciones sentimentales. Eso también habla de una forma de mirar a las mujeres.»
Y no deja de tener razón.
Acá aparece la gran pregunta.
Si un periodista hombre logra confianza con un futbolista…
Es un excelente profesional.
Ahora…
Si una periodista mujer consigue esa misma cercanía…
Empiezan las sospechas.
Las insinuaciones.
Los comentarios.
Los memes.
Las operaciones.
Como decía Tato Bores:
«En este país puede pasar cualquier cosa…»
Y vaya si pasa.
Porque nadie cuestionó durante años la amistad entre periodistas hombres y jugadores.
Sin embargo, cuando la protagonista es una mujer, la historia cambia automáticamente.
Hoy cualquiera tiene un celular.
Y también una sentencia.
Basta con que una cámara tome un saludo esquivo o una mirada distinta para que Twitter, TikTok e Instagram empiecen a escribir una novela.
Después aparecen los «supuestos».
Los «dicen».
Los «me contaron».
Los «tengo un amigo que sabe».
Y de repente una teoría termina siendo tratada como si fuera un hecho.
Eso parece estar atravesando Sofi Martínez.
Lo concreto es que muchos televidentes notaron un cambio evidente en la relación entre la periodista y algunos integrantes de la Selección.
Eso es observable.
Ahora bien, atribuir ese cambio a un supuesto «castigo», una prohibición o un conflicto interno es otra cosa muy distinta.
Hasta el momento no existe ninguna prueba que confirme esas versiones.
Y ahí es donde aparece el riesgo.
Porque una cosa es contar lo que se ve.
Otra muy distinta es dar por cierto aquello que todavía pertenece al terreno del rumor.
Como decía la vieja del barrio:
«A la mujer siempre la juzgan dos veces.»
Y quizás ahí esté el verdadero debate.
Porque mientras algunos hablan de romances imaginarios, vuelos misteriosos y celos, Sofi sigue haciendo lo mismo que hace desde hace años: periodismo deportivo.
El tiempo dirá si esa distancia con la Selección responde a una decisión profesional, a cuestiones de organización o simplemente a una percepción amplificada por las redes.
Pero hasta que aparezcan pruebas concretas, todo lo demás pertenece al terreno de las especulaciones.
Y ya sabemos cómo termina esa película.
Como decía otra frase que quedó tatuada en el inconsciente colectivo argentino:
«Pueblo chico, infierno grande.»
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