Una nueva declaración en el segundo juicio por la muerte de Diego Armando Maradona generó la advertencia de los jueces a cargo, quienes señalaron que el testigo se mostró “vacilante y cauteloso” durante su exposición.

El testigo principal fue Maximiliano Trimarchi, empleado del estudio de Matías Morla y chofer encargado del traslado de personas y objetos, principalmente a la casa del barrio privado San Andrés, donde falleció el exfutbolista.
El fiscal general adjunto de San Isidro, Patricio Ferrari, interrogó a Trimarchi sobre su vínculo con las partes. Tras negar tener relación directa, reconoció conocer personalmente al psicólogo Carlos Díaz, de quien dijo ser paciente desde hace aproximadamente diez años y hasta la actualidad.
Además, Trimarchi afirmó conocer al neurocirujano Leopoldo Luque como médico de Maradona, y que llevó en varias ocasiones tanto a Cosachov como a Díaz a la casa de Tigre. Indicó que las órdenes que recibía provenían únicamente de empleados de la oficina, entre ellos Vanesa Morla, Maximiliano Pomargo y Andrea Trimarchi.
Uno de los momentos más contundentes fue cuando la fiscalía exhibió conversaciones de WhatsApp entre Trimarchi y Díaz. En un mensaje del 2 de noviembre de 2020, días antes de la internación de Maradona en el Sanatorio Ipensa de La Plata, Díaz escribió: “Esperemos que pase la internación (…) Diego está en las últimas, muy mal”.
El juez Alberto Gaig intervino para señalar al testigo que, más allá de ser paciente, tenía mucha confianza con Carlos Díaz.
Posteriormente, se mostró un chat del 9 de diciembre de 2020, tras la muerte de Maradona y los allanamientos en domicilios vinculados a Luque y Cosachov, donde Díaz le dice a Trimarchi: “Quiero zafar del allanamiento, boludo jajaja”, a lo que Trimarchi responde: “Si necesitas traer algo avisame”. Ante esta prueba, los jueces Gaig y Alberto Ortolani interrumpieron la declaración, recordando que como testigo y bajo juramento no puede auto incriminarse.
Las hijas de Maradona, Dalma, Gianinna y Jana, estuvieron presentes durante la audiencia y siguieron atentamente la declaración.
El abogado de Dalma y Gianinna, Fernando Burlando, reprodujo un audio en el que Díaz expresaba: “Hay una especie de paranoia de Matías. Se generalizó a Andrea, a vos. Lo que es relevante es que Diego está knock out, que quiere empezar a levantar campamento. Diego ya está roto, rotísimo. Me parece que esto viene por ahí. Yo te sugiero que te acerques y le preguntes cuáles van a ser tus condiciones laborales para organizarte, si tenés que buscar otro trabajo. Es importante”.
Trimarchi explicó que Díaz era su psicólogo, lo consultaba por una enfermedad que estaba tratando y por problemas personales, incluyendo peleas con Morla, lo que lo obligaba a buscar otro empleo debido a su condición y limitaciones de horarios.
Debido a la forma en que respondía, el juez Gaig advirtió que lo veía “vacilante y cauteloso”. Tras algunas contradicciones, se tomó un breve cuarto intermedio y, al retomar, el juez Rolón le pidió al testigo que declarara “mirándolos a los ojos y de manera concisa”, instándolo a recordar el contexto y aclarando que su relación “excede el grado de paciente”.
Trimarchi ratificó que, al no tener funciones específicas en la oficina, y debido al deterioro de la salud de Maradona, este último fue internado. También admitió estar en conflicto con Morla, lo que ponía en riesgo su empleo.
Finalmente, en la ronda de preguntas de la defensa de Carlos Díaz, Trimarchi aseguró que siempre mantuvo una relación profesional de psicólogo-paciente, y que comprendía que durante el tratamiento se presentan altibajos emocionales.
MG
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