
Arrancó la semana y el dólar, ese viejo protagonista de la novela argentina, apareció tranquilo… por lo menos en la foto de la mañana. El tipo de cambio mayorista se movía cerca de los $1.394 y hasta mostraba una leve baja respecto de días anteriores.
Ahora bien, cualquiera que haya vivido dos crisis y media sabe que en este país el dólar es como el clima en la Costa: a la mañana sol, a la tarde viento y a la noche tormenta. Hoy baja, mañana quién sabe. Los mercados miran, los economistas opinan y la gente común hace lo que puede: guardar un mango por si las moscas.
Porque en la Argentina el dólar no es sólo una moneda: es casi un estado de ánimo nacional.
Veredicto del Archivólogo:
Cuando el dólar se queda quieto en este país, no es calma… es suspenso.
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