
En este país nos gusta ilusionarnos rápido. Nos tiran un rumor y ya estamos comprando pochoclos, armando teorías y diciendo “olvidate, ya está”. Y ahora el runrún que empezó a circular tiene ese gustito a hazaña nacional: Eva De Dominici podría convertirse en la próxima Mujer Maravilla.
Sí, así como lo leés. De Crespo a Hollywood… y de ahí directo al Olimpo de los superhéroes.
Todo arranca con esos comentarios que vienen de afuera —medio off the record, medio filtración con olor a marketing— que aseguran que DC Studios estaría moviendo fichas para introducir al personaje en una nueva etapa. Y ahí aparece el nombre de Eva, como quien no quiere la cosa, pero haciendo bastante ruido.
Porque claro, no sería cualquier cosa. Estamos hablando de meterse en el traje que popularizó aca en Argentina Linda Carter y que ya es parte de la cultura pop mundial. Un traje que no te lo ponés así nomás… hay que bancarlo.
Pero ojo, que la cosa tiene más vueltas que calesita de plaza. Algunos dicen que el casting sería en realidad para Máxima, esa guerrera alienígena que se le planta a Superman sin pedir permiso. Otros, más conspiranoicos, aseguran que eso sería una cortina de humo para ocultar el verdadero bombazo: la nueva Wonder Woman.
Como diría el Diego, “yo no creo en las brujas… pero que las hay, las hay”. Y en Hollywood, cuando el río suena… casting trae.

Lo cierto es que Eva no cayó de casualidad en Estados Unidos. Se fue a estudiar inglés, sí… pero también a jugar en las grandes ligas. Y como pasa siempre, el plan cambió cuando apareció el amor: su pareja es Eduardo Cruz, hermano de Penelope Cruz. Combo completo: familia artística, contactos y puerta entreabierta en Hollywood.
Pero no todo es glamour y apellido. Eva viene laburando en silencio, metiéndose en castings, probando, insistiendo. De esas carreras que no hacen tanto ruido… hasta que un día explotan.

Y ahora, con la película Balls Up a punto de estrenarse en Amazon Prime Video, el timing no podría ser mejor. Promoción, exposición, y de repente… pum, el rumor que la pone en el radar global