
Los dueños de pequeñas y medianas empresas están empezando a levantar la voz. Empresarios del sector industrial preparan una movida frente al Congreso para advertir que la situación productiva está complicada y que cada vez cuesta más sostener la actividad.
Y claro, las pymes son como esos clubes de barrio que funcionan a pulmón: el día que se quedan sin aire, el barrio entero lo siente. Son las que dan laburo, las que fabrican, las que ponen la persiana cada mañana con esperanza.
Pero cuando la economía aprieta, el primero que lo siente es el pequeño empresario que tiene que pagar sueldos, impuestos y proveedores.
Veredicto del Archivólogo:
Cuando las pymes empiezan a protestar, no es capricho… es señal de que el motor productivo está pidiendo auxilio.
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