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Nuestra Señora del laberinto Ariadna

Nuestra Señora del laberinto
Ariadna

“De regreso al laberinto donde, una de dos
Nos encontramos o nos perdemos para siempre”
A mi amiga Lilian
El laberinto por excelencia es una figura mágica, con cientos de círculos que confluyen
en un centro, pero para llegar hasta el necesitamos una enorme fortaleza y el cuidado
suficiente para no perdernos en el camino.
Ariadna sostenía cuidadosamente la punta del ovillo para que Teseo, no fuera devorado
por el Minotauro, el hecho de que Ariadna sostuviera el ovillo no solo permitía
introducirse en el laberinto sino salir de él sin peligro.
Cuantas veces nos metemos en laberintos sin saber quien nos tiene el ovillo del otro
lado, buscando algo que nos complete, algo que le de sentido a nuestras vidas, este
laberinto es nuestra propia vida, y tratamos de llegar al centro, al alma, a la esencia de
cada uno.
En este camino vamos encontrando diferentes papeles a interpretar, el de novia, esposa,
madre, amante, mujer, nos enfrentamos con los peligros sin conocer el camino y
caminamos buscando y buscando algo que ni siquiera nostras sabemos.
Ariadna le entrega a Teseo una corona que será la que iluminará su camino.
En este largo camino encontramos maestros, seres iluminados, que pretenden ayudarnos
a salir de nuestras penas, de dolores, en los cuales confiamos por la sencilla razón que
nos ofrecen una solución mágica a nuestros problemas… pero con el transcurrir del
tiempo y el seguir caminando perdidas en el laberinto nos damos cuenta que aquellos no
eran tales….
Y nuevamente solas seguimos buscando a alguien que nos indique el camino a seguir,
en medio de la frustración, y la desesperanza caminamos perdidas sin luz…
Hemos olvidado que alguien si sostiene el hilo del otro lado puede ser Dios, puede ser
una Diosa, pero ellos son el principio y el fin, y no nos ofrecen soluciones mágicas…
sino reales que cada uno pueda transitar su propio camino haciendo su propia
experiencia, sin falsos maestros que nos guíen… y solo con la luz de nuestra propia
alma que es la única que nunca se debe apagar, con la corona que nos indica por donde
es el camino correcto.
Comprendo que estos momentos que vive el planeta los seres humanos queramos buscar
atajos cuando transitamos oscuros y tenebrosos laberintos… pero todo lo que buscamos
es encontrarnos con nosotros mismos, encontrarnos con nuestra alma, con nuestra
esencia primordial, y para esto tenemos que tener presente que ningún maestro terrenal
podrá evitarnos encontrarnos en algún momento del recorrido con el “minotauro” con
nuestros propios demonios internos, con la sombra que cada uno de nosotros llevamos
dentro, este camino es personal.
Seguramente Nuestra Señora del Laberinto estará allí para poder cantarnos al oído con
una voz muy suave es por aquí… es por allí…pero nada ni nadie evitará el camino que
tenemos que recorrer personalmente.
De esta manera el sendero serpenteante nos lleva una y otra vez a los ciclos, nacimiento,
crecimiento y muerte, en cada desilusión esta la muerte, en cada encuentro de algo que
puede ayudarnos esta el nacimiento, y por este camino tal vez podamos crecer para
después morir a eso y comenzar nuevamente con más experiencias para seguir adelante.
Cuando llegamos al centro del laberinto llegamos al punto donde uno vuelve al
comienzo y cuando estamos de vuelta lo reconocemos por primera vez, de esta manera

nos encontramos allí donde empezamos con Ariadna sosteniendo ese hilo mágico e
invisible que nos guió.
Ariadna ya no aguarda fuera del laberinto sino que ella misma es el laberinto y es el
centro.
Ariadna significa alma, centro, diosa y mejor dicho es el alma con lo que las mujeres
necesitamos relacionarnos.
Ella es la Señora que nos acompaña en la difícil tarea de encontrarnos a nosotras
mismas, ahora sabemos que no estamos solas y que alguien sostiene el hilo que nos
guiará, estemos atentas a las voces internas ya que en alguna de ellas puede estar
Ariadna guiando el camino a seguir.
No busquemos más, falsos maestros que nos confundan mas y nos hagan silenciar la
voz de nuestro interior.
Toda mujer lleva una diosa dentro es solo cuestión de dejarla salir y escuchar con
atención, recuerden que ella siempre habla bajito y despacio….
Deseo para todos los seres que lean esta nota que encuentren la salida del laberinto,
llegando primero al centro y conectándose consigo mismos.

Claudya V.Stigliano

 

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