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Hijo de la noche hermano del sueño “Si quieres vivir, prepárate para morir”

Hijo de la noche hermano del sueño
“Si quieres vivir, prepárate para morir”
Se puede pensar en la muerte como la interrupción de algo que debería ser eterno o
como el cumplimiento de una condición que nos plantea el nacimiento, como seria
levantarnos eternamente de la cama todas las mañanas,… lavarnos los dientes, ser
nosotros mismos eternamente…
Algunas religiones nos tientan con el deseo de inmortalidad, la mitología griega que
postula la superioridad de los dioses en virtud de que no mueren jamás; el
judeocristianismo, que imagina un Dios todopoderoso y perfecto que no morirá, otros
rechazan la idea de vida eterna y optan por un merecido descanso y encuentran que si
vivieran eternamente los goces de la vida perderían irremediablemente su sabor.
La mitología Griega nos presenta a “Tanatos”, que era la personificación de la muerte
no violenta su toque era suave, como el de su hermano “Hipnos” Dios del sueño, la
muerte violenta era dominio de sus hermanas “las Keres” amantes de la sangre y asiduas
a los campos de batalla.
Usualmente se representaba a Tanatos como una criatura escalofriante, un joven alado
con una tea encendida en la mano que se le cae o se le apaga (como la vida de los
mortales), su Madre era Nix Diosa de la noche, de lo oscuro y lo profundo.
Dice el mito que cada noche Tanatos e Hipnos discutían a ver quien se llevaría a cada
hombre o que el Sueño anulaba cada noche a los mortales en un intento de imitar a su
hermano mayor.
La muerte en si no tiene nada de terrible… o si?… nos adormecemos y ningún
despertador interrumpe con el imperativo de salir a trabajar, levantar a los niños o crear
una obra, por ellos los griegos, consideraron a la muerte como un Dios/as que cura
todos los males, una noche en la dormimos profundamente sin soñar nada.
Pensar en la muerte muchas veces nos lleva a reflexionar en la vida que estamos
viviendo, y en la escala de prioridades que nos hemos planteado.
Que pasaría si supiéramos que este es nuestro último año de vida… Tal vez seriamos
capaces de comprobar si estamos desaprovechando alguna oportunidad o tendremos la
ocasión de cerrar viejas heridas, entre tantas otras cuestiones.
Solemos permanecer incrédulos ante la perspectiva de nuestra propia muerte, sin
embargo deberíamos adquirir el habito de pensar de vez en cuando en ella, de modo de
recordar que es lo que consideramos verdaderamente importante en la vida y desestimar
gran cantidad de minucias que nos atormentan a diario.
Decir que " la muerte es la gran maestra de la vida" puede resultar también en principio
chocante o perturbador.
Pero no lo es tanto si consideramos que puede ser ella la que nos enseñe a mirar la vida
desde la perspectiva correcta, y quizás hasta a verla como nunca antes lo habíamos
hecho.
Nada muere con la muerte, salvo la individualidad misma, con el cristianismo el miedo
a la muerte fue convertido en una de las principales fuentes de poder de unos hombres
sobre otros a través de metáforas extorsivas como la del infierno.
La finitud humana es la encargada de volver a colocarnos en un eje de armonía en el
aquí y ahora del momento que estamos transitando, no toleramos como seres humanos
pensar en el final de nuestras vidas por eso correr la mirada nos resulta el camino mas
sencillo.
Entonces seria interesante posicionarnos desde esta perspectiva de final, para poder
analizar y replantearse la propia vida, corregir errores, sanar nuestras relaciones
personales y hacer las paces con notros mismos y con los demás.

Cuenta la historia que en el Tíbet de antaño, muchas veces se dejaba solos a los
moribundos en sus últimos momentos, con la finalidad de que el dolor de sus seres
queridos no los distrajera en el momento de su partida.
Para los monjes budistas, es en ese momento donde el desenmascaramiento de la
personalidad, el dejar ir el Yo y la disolución de los elementos que componen el cuerpo
ocurría sin problemas; ya que la mente "sin disfraces" abandonaba por fin el cuerpo y se
fundía con la luz, sin obstáculos.
En Japón es común pensar que al morir uno sigue viviendo en la naturaleza y en las
personas que quedan vivas, la muerte es aceptada como parte de la vida.
Por todo esto mi mejor consejo es no esperar que sea la muerte la que nos enseñe a
vivir, que vivamos cada día como si fuera el ultimo de nuestras vidas, con la plena
conciencia que la muerte nos acompaña, y así dejar de patear la pelota para adelante,
cerrar temas pendientes, saldar deudas de todo tipo, concretar deseos, y animarme a
hacer esas cosas que vamos dejando para más adelante… como si tuviéramos toda la
vida por delante, como si fuéramos eternos…

Claudya Stigliano

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