Bret Michaels: la estrella de rock que destrozó todo en el programa de Tinelli busca renacer de sus cenizas

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Entre un pasado de gloria y un futuro incierto, el cantante de Poison -que en 1993 protagonizó un momento épico de la tevé argentina- no detiene su motor a los 57 años, mientras enfrenta distintos problemas de salud
Bret MichaelsBret Michaels

“¡Aquí está Bret! ¡Qué facha por Dios!”, decía Marcelo Tinelli y recibía a Poison en el estudio mayor de Telefe. Corría 1993 y la banda de hard rock que ya tenía más de una década en la ruta seguía en la cresta de la ola. “Cada rosa tiene su espina” fue el tema con el que abrieron un set problemático e inolvidable, y así, en castellano, la presentó el conductor. “Every Rose Has It’s Thorn” empezó a sonar, los brazos en la tribuna se levantaron, todos cantaban la canción, un lento para enamorarse como Otto cuando le propuso casamiento a Becky en un viejo capítulo de los Simpsons. El romance de Poison con Ritmo de la Noche iba a durar un ratito, hasta que el caos se terminó de apoderar, un poco como pasó con Otto Becky en la serie animada.

Bret Michaels venía de llenar dos estadios Obras Sanitarias y esa noche en Telefe le probó su saco de piel de leopardo a Tinelli, mientras el periodista deportivo Felipe Mc Gough (que formaba parte del staff permanente del ciclo) traducía en simultáneo frases cortas como “este público está loco” o “de puta madre”. Sobre el final de “Unskinny Bop» el clima se empezó a enrarecer, los Poison revolearon alguna que otra guitarra, el pie del micrófono, y Bret terminó revolcado entre los pedazos de batería que se iban cayendo.

Al final se fueron todos corriendo detrás del decorado, mientras la música de Poison se mezclaba con uno de los jingles del programa: “Una noche es una noche y el ritmo empieza otra vez…”. Tinelli reía nervioso: “Rompieron todo”, decía el conductor, y mostraba los restos de los instrumentos que –él aún no lo sabía- iba a tener que pagar su producción, ya que estaban en préstamo.

Para finales de una década en la que llenaron estadios y vendieron millones de discos con su rock popular y pegadizo, Michaels empezó a probar suerte como solista, mientras seguía de gira con la banda. Su imagen había despegado del grupo y un breve romance con Pamela Anderson terminó de catapultarlo como una figura interesante para el jet set estadounidense. El accidente a bordo de la Ferrari que le costó un par de costillas y algunos dientes, también le sumó agallas, y colaboró con su imagen de rockero indomable. Cuando parecía que su fama podría empezar a declinar, llegaron los 2000. Contra todo pronóstico, y mientras estaba en pareja con Kristi Lynn Gibson, la madre de sus hijas Raine Elizabeth Jorja Bleuse reinventó como estrella de la televisión.

En 2007, Michaels buscaba su Rock of Love en VH1. El objetivo del programa era que el líder de Poison encontrara una mujer que pudiera seguir su estilo de vida de estrella de rock. Así fue que salió con 60 chicas en tres temporadas, y aunque el cantante al final eligió a Jes Rickless como su pareja, Heather Chadwell, que había quedado en segundo lugar, también tuvo sus cinco minutos de fama. Con ella salía de gira también por distintos eventos y mantuvieron una conveniente relación durante algún tiempo, hasta que ya no se pudo exprimir más lo que quedaba del reality show. Obviamente, todo era para las cámaras.

Pamela Anderson y Bret Michaels (Foto: Bei/Shutterstock)Pamela Anderson y Bret Michaels (Foto: Bei/Shutterstock)

En 2010 las cosas cambiaron. Ya no importaba cuántas chicas lo siguieran y con quién fuera a quedarse: su mala salud le jugó una mala pasada. Michaels tuvo una hemorragia subaracnoidea, lo que significa que sufrió sangrado en la base del tronco cerebral. Cuando esto sucedió, el músico estaba en su casa de Scottsdale, Arizona, convaleciente después de haber sido operado de apéndice. En una entrevista publicada por Yahoo!, Bret describió: “El dolor es como si un elefante se subiera a tu cráneo. Eso es lo que hace el sangrado cerebral. La presión es lo que, normalmente, te acaba matando. Yo sabía que estaba en problemas y mi adrenalina -después de años de sufrir una diabetes con múltiples complicaciones- se disparó. Apenas podía hablar. Sabía que tenía algún tipo de ataque porque mis músculos faciales estaban caídos y eso no es un buen signo”.

La recuperación fue lenta pero no le impidió volver al ruedo, y los años siguientes se unió a la vieja guardia del hard rock para salir de gira y reflotar un estilo que sigue causando sensación. Así llegó hasta 2020 junto a Def LeppardMötley Crüe Joan Jett & The Blackhearts planeando un tour kilométrico que se vio detenido primero por su estado de salud y, después, por la pandemia del COVID-19.

Bret MichaelsBret Michaels

A los 57 años el músico batalla por su salud, pero no se detiene. La adultez también vino acompañada de un costado filantrópico que no muchos conocen. Hijo de un veterano de la Armada, Bret visitó en octubre una Base de la Fuerza Aérea para dar apoyo al ejército estadounidense. En esa ocasión se acercó para celebrar la apertura del primer centro odontológico en una base militar.

Con el correr de los años, Michaels le ha podido dar un significado a eso de que “cada rosa tiene su espina, justo como cada noche tiene su amanecer”.

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